Las Ratas Del Barco De Plata

Rock, Punk, Blues, Jazz, Literatura, Cine, Pintura, Fotografía.
 
ÍndiceÍndice  GaleríaGalería  FAQFAQ  BuscarBuscar  MiembrosMiembros  Grupos de UsuariosGrupos de Usuarios  RegistrarseRegistrarse  Conectarse  

Comparte | 
 

 Ocho años y medio - Nacho Vegas

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
AutorMensaje
CorvusDeliriumEst
Admin
avatar

Mensajes : 70
Fecha de inscripción : 27/10/2008
Edad : 30
Localización : The Dark Side Of The Moon

MensajeTema: Ocho años y medio - Nacho Vegas   Mar Nov 18, 2008 2:10 pm

Un vacío que me despierta, tu ausencia. Un gesto que añoro, tus caricias. Mi piel marchita que llora a orillas de este mar de recuerdos en el que se ha convertido mi vida. Tiro piedras, planas de alazán, para que reboten y te devuelvan conmigo, a este lugar cuyo aroma no reconozco, cuya suma resta. El devenir de los sucesos se ha colapsado y me ha estancado, como en un río sin cauce, en un lodazal de barro del que no consigo salir, unas tierras movedizas que me absorben y no me dejan avanzar. Unos ojos cristalizados por el vaho congelado de esas lágrimas que ya no fluyen, pero que no por ello han dejado de existir. Un punto perdido que sólo mis ojos parecen haber encontrado, y del que parece que se han enamorado. Como yo lo estuve de ti, hasta que tú lo has matado.

La he perdido, definitivamente. Después de un tercio de vida juntos, por fin se ha dado cuenta de que no había futuro a mi lado. Eso cree haber descubierto. Y yo me arrepiento de cada desprecio, cada vacío que le he hecho durante este tiempo. Pero, aunque era consciente de mi actitud, nunca hice nada por remediarlo. Durante noches enteras la escuchaba llorar en la habitación, y únicamente se me ocurría subir el volumen del televisor para amortiguar el sonido. Y me hacía daño, pero siempre me he guiado por la máxima absurda de que si los ojos no ven el corazón no siente, o en su defecto, los oídos que no escuchan. Evidentemente, no funcionaba demasiado, pero podía ir pasando los días mientras obviaba que ella era infeliz a mi lado.

Yo era infeliz con ella, pero lo soy mucho más desde que no está. Me gustaba revolcarme en mi propio dolor, ese que muchos de nosotros nos echamos encima sin motivo aparente, por el mero hecho de sufrir como modo de vida, lamentándonos por todo sin que pase nada. Pero ahora pasa, y el dolor es real, profundo y cortante como un cuchillo afilado. Me desgarra por dentro cada noche, cuando me meto en la cama y el espacio se ha doblado dentro de ella. Me duermo, a duras penas, para despertarme después angustiado y recibir un puñetazo de dolor en el estómago cuando echo el brazo hacia el lugar que ocupaba y cobro consciencia nuevamente de que ya no está. No va a abrazarme para calmar el pánico irracional que el sueño me ha provocado.

Ocho años y medio de relación. Siempre pensé que el amor es como una planta a la que hay que regar cada día, sacarla para que la acaricie el sol, y hablarle, en definitiva, cuidarla como lo he hecho yo, o tal vez no, ahora no recuerdo en qué momento mi esfuerzo dejó de ser suficiente provocando que el tuyo se convirtiera en latente. Y sé que no estaba equivocada, y que has secado mi corazón, lo has dilapidado poco a poco, ninguneándolo con una mareante e incisiva rutina que no me pertenece. Nunca me invitaste a malgastar lo nuestro en pos de tus necesidades, jamás hubiera aceptado tal desconsideración para con lo que yo he sentido.

En el trabajo debo fingir que no pasa nada, mientras atiendo a los clientes de mi negocio con una sempiterna sonrisa que se ha congelado en el rostro, desencajado por la tragedia que yo mismo he provocado con mi personalidad corrompida por el deseo de hacer ver al mundo que todo es horrible, que merezco algo mejor y que no se me ha concedido tregua desde que nací. ¿Por qué? ¿Por qué no supe ser feliz? Tenía mi trabajo, mi familia, mi casa, mi vida, ¡a ella! Me quiso durante años, aguantando mis neuras, mis celos y, sobre todo, mi falta de atención. En una ocasión me dijo que su vida giraba en torno a mí hasta límites insospechados, que yo llenaba cada centímetro que la rodeaba hasta aplastarla sin piedad, anulándola totalmente como persona. Y yo me reía de tal ocurrencia, pensando que jamás se cansaría de ser secundaria dentro de un mundo lleno de espesa negrura a la que intentaba, en vano, echar luz con un amor que, lo juro, es lo único desinteresado que he recibido en toda mi vida.

Ahora estoy encerrada en una habitación impregnada de buenos momentos que ya no me creo, escuchando el perder incesante de una gotera que vacía lo nuestro y que golpea en el frío metal en el que se ha convertido mi corazón. Mirando a través de una ventana que me hace sentir esclava del tiempo perdido y envidiosa de aquellos pájaros que posan sus alas en algún rincón oscuro de nuestra repisa, porque ellos se pueden marchar, volando, flirteando con la vida que da la brisa, y con el calor que proporciona el sol.

He intentado llamarla, pero ha desaparecido. Me lo dijo pocos días antes de marcharse. Me avisó de que no aguantaba más, y que si no podía enfrentarme al mundo, quererla y disfrutar sin buscar más motivo de dicha que el hecho de estar juntos, saldría de en medio para no volver nunca. Ha cumplido, y por más que he intentado reconstruir sus pasos, no he podido dar con ella. Creía conocerla a la perfección, saber que sin mí no resistiría demasiado ahí fuera. Dentro de la inseguridad que me ha caracterizado siempre, no era consciente de hasta qué punto creía que jamás me abandonaría. Al principio simplemente me senté a esperar su regreso, como si estuviese anunciado. Hasta pensaba que tendría que disculparse conmigo por haberme asustado así, y mil veces fantaseé con el momento en que entrase por la puerta y nos abrazásemos, cubiertas las mejillas de lágrimas y los labios llenos de disculpas mutuas. Con el tiempo volveríamos a lo mismo; ella arrinconada por mi egoísmo y yo dejándome agasajar por su dedicación, sin siquiera devolverle una milésima de lo que me ha dado. Pero no ha sido así, y el paso de los días ha revelado lo que me negué a ver durante ocho años y medio.

No va a volver. La he perdido, y duele tanto que he dejado, con motivo por primera vez, de existir. Soy una presencia física, sin alma, sin conciencia y, poco a poco, también sin dolor. Pero, para entonces, ya no seré humano, habré rebasado los límites de los sentimientos y me desintegraré totalmente. Sólo espero que ese día llegue pronto. Y en el único rincón de mi ser que todavía alberga esperanzas, sueño con que ella venga a rescatarme de la alienación que me he ganado por méritos propios.

Por cierto, que ya no te quiero.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://lasratasdelbarco.toxicfarm.com
 
Ocho años y medio - Nacho Vegas
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» Las Vegas: Lo Conocí, Me Case y… Estoy Embarazada?[Nick & Tu] HOT mayo 28/04/2012 11:51
» AMOR,PASSION Y LOCURA EN LAS VEGAS!!! (NICK Y TU)
» VEGAS WITH RANDOLPH: "Rings Around The Sun" (2013)
» Nacho Point- Gavira
» Locura De Amor En Las Vegas (Joick) HOT

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Las Ratas Del Barco De Plata :: General :: Literatura-
Cambiar a: